Muchas las veces nos topamos con distintas crisis. Depende
del momento y de la crisis, podemos enfrentarnos o intentar
escapar. A veces, si una se siente fuerte, lo más oportuno es actuar como si se tratara
de una tormenta: sin luchar, sin huir. Sólo atarse al mástil y dejar que la tormenta te envista para mirarla desde dentro y te deje su
huella, una huella que te recuerde que ya pasó y aquí estás.