miércoles, 26 de junio de 2013

Encuentros inesperados.

Me subí al bus y me fui a la parte de atrás para sentarme en esos asientos que tienen otro delante en el que puedes poner las piernas y flipar de comodidad. Había muchos sitios libres, pero fui a sentarme en el que cambió mi mañana por completo. Miré a mi compi de asiento y el pasado llamó a mi puerta. Me resultaba más que familiar el tipejo. Conocía a la perfección ese pelo y ese intento de barba mal afeitada.

No tenía libro, ni música, ni nada. Solo podía entretenerme mirando a mi alrededor, lo cual no era idóneo en ese momento. Era muy incómodo mirar descaradamente hacia otro lado. Cambiarse de asiento no era opción.

Agarré el móvil para que pareciese que estaba a mis cosas. Empecé a escuchar al compi hablar por teléfono. Era la típica conversación en la que dices que estás llegando. Pocas paradas después se subieron bastantes personas, entre ellas la persona menos esperada: cara lechuga. Cara lechuga tardó un poco en saber que yo era yo (tal vez por mi cambio físico). No asimiló que yo estuviese sentada al lado del tipejo. Su cara se alechugaba más y más. Empezaron a hacerse las personas más felices del mundo, que no sé si lo serán peeeero lo dudo mucho. Bueno, si les divierte hacer eso no voy a ser la tipeja que les quite esa felicidad.

Llegué a mi parada y después de pensar las cosas confirmé que yo no fui más que una anécdota en la historia del tipejo y cara lechuga. Estoy segura de que fui tema de conversación durante el resto de la mañana y que el tipejo tuvo que dar alguna que otra explicación a cara lechuga.

Fue todo muy absurdo. No fue una situación digna de gafas de sol.

Cosas que te ayudan a no tropezar con la misma piedra.

Y que viva el destroyismo como forma de vida.

martes, 25 de junio de 2013

Perderse.

Hay cosas que hacemos todos los días. Sabemos cuántos pasos dar, dónde parar. Esa es nuestra rutina.

¿Y si nos perdemos? Encontrar nuevos caminos que nos llevan a lo que queremos de verdad. Nos alivia perdernos, pero siempre estará el minotauro esperando a la vuelta de la esquina.

Somos pocos los valientes que luchamos contra el minotauro. Y a estas alturas de la caminata no podemos quedarnos con las personas no se atreven a luchar, con quienes se engañan diciendo que en la rutina están bien. Les mata de miedo perderse. No hacen lo que quieren en la vida, por mucho que presuman de lo contrario.

Y nos retiramos a tiempo para no esperar a esas personas. Luchamos contra el minotauro, pero retirarse no es más que una derrota.
 
Si tienes mil razones para quedarte
estaré a un millón de años luz de distancia

jueves, 20 de junio de 2013

Mientras dormimos.

Soñar es raro. Vivimos sueños de manera intensa como si fueran algo normal pero siempre hay una pequeña parte irreal. Lo más raro es cuando te das cuenta de que estás soñando. Es difícil interpretar un sueño. 

Las pesadillas son difíciles de asumir porque siempre aparecen cosas reales en ellas. Parece que algo quiere hacernos pasar un mal rato.

Ojalá se descubra algo contra las pesadillas. Dormiríamos mejor.

martes, 18 de junio de 2013

"Nada" es mejor que un título mal escrito.

Me abro nuevo blog. A ver lo que dura este.

¿Soñadora? Así sigo en mi veintena, esperando a ver si es verdad eso que dicen de que con la edad se cambia. Voy creciendo y me tengo que adaptar a lo que toca adaptarse, pero no pierdo nada por pensar que las cosas pueden cambiar. Los Beatles decían que todo lo que necesitas es amor. No es todo lo que necesitamos. Necesitamos también sentido común.

Ya que estoy soñando, sueño con que no existe la ley escrita. Sueño que vivimos en la ley de la cordura, del respeto, del amor a la vida y de muchas otras cosas que escasean.

Sé que es muy difícil conseguirlo, pero por soñar no se pierde nada.